Down by the river (1)

•Noviembre 9, 2009 • 1 comentario

Dicen que las historias hay que empezarlas por el principio, pero en ese caso todas comenzarían con un nacimiento, o incluso los más osados, con una fecundación. Suerte para vostros que no soy fan de lo primero ni sé cómo se produjo lo segundo, por lo que comienzo la historia por donde debe hacerlo: el día que comencé en el que iba a ser mi nuevo, y último, instituto.

En aquel momento tenía quince años, pero apenas un mes después era mi cumpleaños, así que a todo el que me preguntaba, en vez de decirle mi edad real, decía eso, “apunto de dieciseis”. De todas formas, no los aparentaba, es decir, podía haber dicho que tenía trece, y nadie se hubiera extrañado hasta que me hubieran visto entrar en la clase de primero de Bachiller. El cambio de colegio se debió a que le dieron un trabajo a mi padre en la otra parte de la ciudad (yo siempre he sido de la zona norte y ahora íbamos a vivir en el sur), y que además, le ponían una nueva casa, por lo que a mi madre no le hacía demasiada gracia que me cruzara cada día la ciudad en metro.
Antes de continuar, tengo que decir que siempre he sido un poco raro. Llevaba el pelo largo y vestía de negro (y no, no era ni soy gótico, es sólo que no me gustaban los demás colores), por lo que no era demasiado popular entre la mayoría de la gente de mi antiguo instituto, y tampoco pensaba serlo en este. Y acerté. Nada más llegar a la puerta lo primero que vi fue a un grupito de… ¿cómo definirlos? Bueno, ese tipo de gente a lo que sabes que no debes acercarte si no quieres acabar con bastantes problemas. Me vieron venir desde lejos (el colegio está en medio de una cuesta bastante pronunciada, y yo llegaba desde la parte más baja) y creo que tuve bastante suerte de llevar los cascos puestos, porque así me ahorré el oir todo lo que me llamaron. Nada nuevo, en realidad, pero creo que igual de molesto que siempre. Aún así, tuve bastante suerte, y mientras buscaba la que iba a ser mi clase durante el resto del curso (ya sé que no lo he dicho todavía, pero el cambio lo hice a mediados de noviembre, es decir cuando el curso llevaba más de un mes) me encontré con un reducido grupo, una pareja en realidad, de gente con la que podría acabar llevándome bien. Eran dos chicos, vestidos de forma bastante parecida a la mía y que todo lo que hicieron cuando pasé a su lado fue decirme “hola”. Pintaba bien.

Aloha (6 + Aloha Kuonoono – 15)

•Noviembre 9, 2009 • 2 comentarios

Aloha.

Una vez más, comienzo con una pregunta: ¿sabéis esos momentos, o incluso días, que te hacen darle vueltas a las cosas, en una dirección u otra, hasta llegar a la conclusión de que todo es una mierda? ¿Esas veces que tienes ganas de disculparte por algo malo que ni siquiera has hecho, pero que sabes que a tu alrededor ha dolido? No es la primera (ni será la última) vez que me haga esta(s) pregunta(s) que no tiene(n) respuesta alguna. ¿Y a qué viene esto? Tampoco tiene respuesta, creo. No es fácil el vivir en mi situción (y no por ello me quejo, ojo, que sé que si estoy así es algo que te buscas tú solito y desde pequeño) y tampoco lo es el ver que tu alrededor es totalmente distinto y ajeno. Y como siempre sé que las cosas que digo no tienen demasiado sentido para la mayoría de la gente, pero me da igual; esto no está escrito para vosotros/as.

Encima te veo ahí, una hora y otra y otra, y me acabo desesperando. Quiero hablarte, pero para qué, de nada sirve. Soy un gilipollas y lo sabes (lo sabes porque lo demuestro cada día). No te imaginas lo dificil que se me hace estar recostado en los bancos, contigo de pie, delante de mí, mientras hablamos de nada y no cogerte por la cintura, acercándote para besarte. Aún así, no dudes que un día voy a hacerlo, y entonces todo se irá a la mierda, pero así es la vida, ¿no? Además, y como ya he dicho en el párrafo anterior, la he cagado y no tengo forma de solucionarlo, o soy tan inutil (y miedoso) de hacer lo que tengo que hacer (a sabiendas que es la mejor idea).

Y paso de seguir diciendo chorradas, que me duelen los ojos ya de las gafas…

Aloha a mahalo (Kuonoono).

Aloha (5 – 300)

•Octubre 31, 2009 • 1 comentario

Aloha.

Casi dos semanas han pasado desde la última entrada del blog (creo que es el máximo tiempo que he estado sin poner nada) y soy incapaz de saber que poner. Quizás por eso que me he puesto a escribir estas líneas. Además, así fuerzo a mis dedos a recuperar la facilidad de escritura, que con esto de las prácticas se me han agarrotado los dedos para ello.

Podría ponerme a hablar de la vida, pero no tiene demasiado sentido, la verdad. No hay nada nuevo ni antiguo que vuelva, sin novedad en ninguno de los frentes de la vida, la verdad, porque pensar cada vez más en ella y en las ganas que tengo de darla un beso cuando hablamos no es nada nuevo. Pero bueno, la resignación siempre ha formado parte de mi vida y ahora no va a ser menos.

Por otra parte, y especial motivo para esta entrada, es “celebrar” mi entrada 300 (obvio si se lee el título de la misma), pero esta vez no voy a hacer nada para ello; vamos, que es es solo para decirlo. Gracias a los que os pasáis por aquí, sin vosotros/as no habría llegado (o al menos tan rápido) hasta este momento.

Aloha a mahalo.

Les Luthiers – La Hija de Escipión

•Octubre 20, 2009 • Dejar un comentario

Citas (13)

•Octubre 14, 2009 • Dejar un comentario

Me empieza a rondar la idea de que es importante tener algo en marcha en otra parte, ya sea en casa o en el trabajo; si no, no haces más que aguantar el tirón de mala manera. Si  viviese en Bosnia, estar sin novia no me parecería lo más importante del mundo. Aquí, en Crouch End, sí que lo es. Te hace falta todo el lastre que puedas reunir para que no se te lleve la corriente; te hace falta gente a tu alrededor, que pasen cosas; si no, la vida parece una película cuyo presupuesto se ha agotado, cuando ya no quedan platós, exteriores, actores, técnicos, y no hay más que un solo tío que mira por el visor de la cámara sin nada mejor que hacer, sin nadie con quien hablar. ¿Quién se iba a creer a ese personaje? Tengo que conseguir más cosas, lo que sea; tengo que meter en mi vida más historias, más detalles, porque corro el riesgo de caerme por un precipicio.

-Nick Hornby - Alta Fidelidad

Feliz no cumpleaños (2)

•Octubre 8, 2009 • Dejar un comentario

El 9 de octubre es el 282º día del año del Calendario Gregoriano y número 283 en los años bisiestos. Quedan 83 días para finalizar el año.

Acontecimientos
1941: Estados Unidos. El presidente Franklin D. Roosevelt autoriza el desarrollo de la bomba atómica.
1967: Es ejecutado Ernesto “Che” Guevara en Bolivia.
2006: Corea del Norte prueba su primer dispositivo nuclear.

Nacimientos
1908: Jacques Tati, realizador y actor francés.
1940: John Lennon, músico británico (The Beatles).
1941: Chucho Valdés, músico cubano.
1944: John Entwistle, bajista británico y músico integrante del grupo (The Who).
1948: Jackson Browne, músico de rock estadounidense.
1964: Guillermo del Toro, director de cine mexicano.
1969: PJ Harvey, cantautora inglesa.

Fallecimientos
1967: Ernesto “Che” Guevara, revolucionario e ideólogo argentino.
1974: Oskar Schindler, salvador de judíos y empresario alemán.
1978: Jacques Brel, cantautor y actor belga.

Hau’oli la hanau to me

Aloha

Aloha (4)

•Octubre 7, 2009 • Dejar un comentario

Aloha.

Sé que cada vez escribo menos aquí, pero cada día lña cosa está más jodida. Me cuesta escribir lo que sea, hasta una simple felicitación a alguien (da igual quien), y con lo de las prácticas de la universidad pues más jodido aún (esta vez por tiempo). Aún así, sigo intentándolo, y además le estoy dedicando bastante tiempo al blog de snooker, escribieno artículos sobre árbitros y las partidas en general. Así que tampoco se puede decir que esté totalemnte parado.

Por otra parte, las cosas no parecen avanzar (los que me leais asiduamente sabréis de qué hablo), pero bueno, tampoco empeoran, y la verdad que yo estoy encantado con ello. Lo otro, pasando (como siempre) y esperemos seguir así. De todas formas, no se acercan buenos días (especialmente el viernes), pero bueno, tampoco hay que darle más vueltas.

Y para terminar, un consejo: mirar el hombro (por la parte lateral y posterior) de la persona de la que estéis enamorados/as. No encontraréis muchas cosas mejores.

Aloha a mahalo.

Aloha Kuonoono (14)

•Octubre 4, 2009 • Dejar un comentario

Elvis PresleyAre You Lonesome Tonight?

Are You Lonesome Tonight?
Do you miss me tonight?
Are you sorry we drifted apart?
Does your memory stray
To a bright summer day
When I kissed you and called you sweetheart?
Do the chairs in your parlor seem empty and bare?
Do you gaze at your doorstep
And picture me there?
Is your heart filled with pain,
Shall I come back again?
Tell me, dear, Are You Lonesome Tonight?

I wonder if youre lonesome tonight
You know someone said that the world’s a stage
And we each must play a part.
Fate had me playing in love with you as my sweet heart.
Act one was when we met, I loved you at first glance
You read your lines so cleverly and never missed a cue
Then came act 2, you seemed to change, you acted strange
And why Ive never known.
Honey, you lied when you said you loved me
And I had no cause to doubt you.
But I’d rather go on hearing your lies
Than to go on living without you.
Now the stage is bare and I’m standing there
With emptiness all around
And if you won’t come back to me
Then they can bring the curtain down.

Is your heart filled with pain?
Shall I come back again?
Tell me, dear, Are You Lonesome Tonight?

Cuento (25)

•Septiembre 30, 2009 • Dejar un comentario

Subimos a la a azotea. A pesar de estar prohibido por los estatutos de la comunidad, jamás nos habían dicho nada, y eso que llevábamos haciéndolo desde que nos mudamos a este piso, hará unos cinco años. Casi siempre subíamos el primer día de lluvia tras el verano. Nos gustraba sentarnos ahí, aún con el calor de principios de septiembre, y contemplar las gotas. Pero esta vez fue distinto. No llovía, y la verdad que mucho calor tampoco hacía, a pesar de ir ambos vestidos con tan solo una camiseta. Y a decir verdad no sé porqué lo hicimos. Creo que fue un impulso que nos dió a los dos, a la vez, de ver la ciudad con algo de perspectiva.

La primera vez que subimos no fue más que por mera casualidad. Janie quería ver si se podía montar una fiesta o algo así arriba, y yo la seguí por pura inercia, la verdad. Nunca me gustaron demasiado las fiestas. Ni las alturas. Pero Janie era muy fiestera, y lo primero que pensó cuando alquilamos la casa aquella fue en la fiesta que iba a montar y a todos los tíos que iba a conocer en ella. Y claro, a mí me convenció diciéndome que habría chicas. Claro, que no me dijo que serían todas las que ya conocía de clase, y que pasaban totalmente de mí. En definitiva, no nos dieron la licencia necesaria para la fiesta, pero nos dio bastante igual y la montamos, y aún así, los vecinos pasaron de nosotros. Incluso hubo un par que subieron a tomar un par de copas (gratis, claro).

La siguiente vez que subimos fue aquel primer día de lluvia. No sabría decir, una vez más, porqué subí y porqué llamé a Janie. Fue nada más llegar ella cuando se puso a llover. Y allí nos quedamos, sentados en el suelo, durante más de dos horas. No nos miramos, ni dijimos una sola palabra, pero nos sentimos realmente bien cuando nos levantamos y bajamos de nuevo al piso.

Nunca hablamos de ello, pero siempre que llega el final de verano, y vemos que está a punto de llover, subimos a la azotea. No nos ayuda de ninguna forma, e incluso en más de una ocasión nos hemos acatarrado por estar ahí, pero no importa. Ese momento y ese lugar es aquello por lo que llevo peleando toda la vida. Y nadie me lo va a poder quitar.

Faemino y Cansado (5)

•Septiembre 29, 2009 • Dejar un comentario