Cuento (16)
Despertó mientras sobrevolaban el océano. Se le notaba muy confundido y no conseguía distinguir lo que veía. Parecía el pelo de la chica de delante. Rizado, castaño y con un toque rubio. Por lo menos eso es lo que debería haber visto si no hubiera sido por una luz que emergía de él. Se levantó, muy despacio, encaminándose al lavabo. Se lavó la cara con agua muy fria, y mientras aún le caían las gotas por la cara se miró en el espejo y respiró profundamente. Volvía a ver normal, sin aquella extraña luz. Mientras volvía a su asiento la miró. La chica del pelo del asiento de delante. Vestía unos vaqueros azules oscuros, una sudadera naranja y gafas de pasta. estaba leyendo un libro (aunque no llegó a descubrir cual). Se la veía sonriente, y ni siquiera reparó en la presencia de aquel chico que la miraba anonadado.
Tras un tiempo mirandola ahi de pie, en medio del pasillo, volvio a su asiento, abatido. Desde allí, solo alcanzaba a ver su pelo, y, a pesar de gustarle mirarlo, sentía la necesidad de tocarlo. Tenía miedo de hacerlo, de hablarla, pero deseaba hacerlo.
Cuando por fin se decidio, una hora mas tarde, se encendio una luz. Había que abrocharse los cinturones y colocar el respaldo en posición vertical, ademas de apagar todos los aparatos electrónicos que produjeran interferencias. Con resignación, volvió a sentarse, y se abrochó el cinturón de seguridad, a la vez que se aferraba con fuerza a los reposabrazos.
El aterrizaje se sucedió sin problemas, pero él ni se dió cuenta. Cerró los ojos en el momento que el avión toco el suelo y no los abrió hasta que la azafata le avisó que debía abandonarla nave. Todos habían desparecido, y ella con ellos. Corrió a través del túnel de conexión, se olvidó de recoger su maleta y fue directo a la salida. Allí estaba ella, subiéndose a un taxi. Un taxi de una ciudad que no conocía. La había perdido, con toda seguridad, por su miedo.


Continuará?
Hola pasaba por aquí
Espero que sí, que continúe.
Siento decepcionaros, pero no lo hará. Por lo menos, de momento no.