Aloha (5 – 300)
Aloha.
Casi dos semanas han pasado desde la última entrada del blog (creo que es el máximo tiempo que he estado sin poner nada) y soy incapaz de saber que poner. Quizás por eso que me he puesto a escribir estas líneas. Además, así fuerzo a mis dedos a recuperar la facilidad de escritura, que con esto de las prácticas se me han agarrotado los dedos para ello.
Podría ponerme a hablar de la vida, pero no tiene demasiado sentido, la verdad. No hay nada nuevo ni antiguo que vuelva, sin novedad en ninguno de los frentes de la vida, la verdad, porque pensar cada vez más en ella y en las ganas que tengo de darla un beso cuando hablamos no es nada nuevo. Pero bueno, la resignación siempre ha formado parte de mi vida y ahora no va a ser menos.
Por otra parte, y especial motivo para esta entrada, es “celebrar” mi entrada 300 (obvio si se lee el título de la misma), pero esta vez no voy a hacer nada para ello; vamos, que es es solo para decirlo. Gracias a los que os pasáis por aquí, sin vosotros/as no habría llegado (o al menos tan rápido) hasta este momento.
Aloha a mahalo.


Pongámonos de pie joder.