Cartas a una desconocida (2)

Hola desconocida.

Ahí estabas. Y he sido incapaz de verte. Desde que salgo del metro empiezo a mirar verviosamente para ver si consigo verte, y no te quiero decir cómo estoy cuando entro en la biblioteca. Y he pasado tres veces (¡tres!) por delante de ti y no te he visto (¡malditos agujeros negros en miniatura!).

Y finalmente te he visto cuando te has levantado para marcharte. Me he puesto nervioso (se me ha llegado a caer el folio que estaba estudiando) y al ver que ibas a llevarte un libro he decidido salir a “tomar un poco el aire”, con la verdadera excusa de poder oir tu voz. Y lo he medio conseguido, ya que he llegado a intuir un “gracias” al bibliotecario. Y te he seguido fuera de allí, observándote, tanto la ropa (si no recuerdo mal hoy llevabas unos leggins –creo que se llaman– negros con una camiseta larga de la que no recuerdo el color, y unas zapatillas rosas. Además, una chaqueta gris con una mochila estilo clásico azul) como la forma de andar.

Y te he acabado siguiendo tan solo con la vista, y una vez más he sido incapaz de decirte una sola palabra. Pero me he prometido (ahora mismo, mientras escribo esto en un folio en la bilbio) que eso se va a acabar cualquier día.

Adiós desconocida.

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~ por Dan Lorba en 24 febrero, 2010.

2 comentarios to “Cartas a una desconocida (2)”

  1. Prométeme que dentro de poco el título será algo así como: “cartas a una nueva esperanza”.

  2. Eres genial!!!!

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