El Supersticioso

La superstición parece ser un amedrentamiento a lo sobrenatural. El supersticioso se comporta de la siguiente manera. Tras haberse lavado las manos y purificado en la fuente de “Los tres caños” y después de haber cogido una ramita de laurel del templo, se pasea durante todo el día con ella en la boca.

En el caso de que una comadreja se atraviese en su camino, no sigue andando hasta que no pasa alguién o bien él haya lanzado tres pideras por encima de su sendero.

Cuando ve una serpiente en su casa, si es carrilluda, invoca a Sabacio, si es sagrada, erige en seguida un altar en aquel preciso lugar. (…) Continuamente purifica su casa, por pretender que sobre ella pesa un conjuro de Hécate. Si las lechuzas se alborotan a su paso, él pronuncia la fórmula incantatoria: “Atenea es más fuerte”, y, tras esa cautela, sigue su camino.

Teofrasto – El Supersticioso

~ por Dan Lorba en 6 septiembre, 2010.

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