Cuento (36)

Imagina que te levantas un día y encima de la mesilla tienes las llaves de un coche. Te vistes, bajas a la calle y te montas en él. Conduces en dirección al norte, por ninguna razón en especial,  pero lo haces. Lo haces durante una hora. Entonces cambias de dirección y te empiezas a dirigir al este. Otra hora. Llegas a las afueras de la ciudad y vuelves a cambiar de dirección. Esta vez por completo. Pones rumbo al oeste durante una hora más. En ese instante giras a la derecha y te encaminas al sur durante otra hora.

De haberlo hecho bien, estarás de vuelta en casa. Si no, deberías haber hecho caso al GPS.

“-En… la… siguiente… rotonda… gire… a la… derecha.
-Eso es dirección prohibida, cacharro de mierda…
-A mí no me preguntes, sólo soy una máquina.”


Pedir perdón a Antonio de Patociencia (y demás salvajadas de blogs) por imitarle en este final, pero no he podido evitarlo.

~ por Dan Lorba en 19 agosto, 2011.

Una respuesta to “Cuento (36)”

  1. ¿Alguna vez viste a Clapton imitando a Julio Iglesias Jr? Ea, pues no me imites.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

 
A %d blogueros les gusta esto: