La Brújula (2)

La Brújula (1)

ROBERTO

-¿Lo habéis cogido todos, no? Le rodeamos como si no pasara nada y yo me encargo de él.
-Tío, déjalo, pasando. Te han tangado, pues te jodes. ¡Anda que no lo has hecho tú veces! -le espeto Carlos.
-¡Qué te calles de una puta vez, joder! Si te quieres rajar, por mí vale, pero entonces será mejor que no vuelvas a juntarte.
-Eh, eh, a mí no te me pongas chulito, Rober, que sabes que te meto una tollina en cero coma.
-Vete a tomar por culo.
Ambos lo decían totalmente en serio, pero aún así todos sus colegas sabían que no iba a pasar nada. Eran los dos gallos de un gallinero bastante agitado habitualmente, pero nunca habían llegado a nada más que palabras.
-Venga, vamos a por ese cabrón.

 La idea de que un tío le hubiese engañado al regalarle una copa que supuestamente la camarera le había puesto por error le desconcertaba y enfurecía al mismo tiempo. Desde que tenía memoria recordaba haber sido siempre él el que se encargaba de engañar y burlarse de los demás (en general por ser más grande que ellos) y que se lo hicieran a él ahora y encima en un lugar que era prácticamente su segunda casa, le corroía por dentro. A pesar de parecer tan seguro ante sus amigos, la verdad es que Roberto no tenía nada claro qué hacer. Su idea inicial era la de darle una paliza, pero la idea no parecía ser tan buena si lo pensaba con algo de cabeza. Al fin y al cabo, había pagado una copa normal, que en realidad es para lo que había ido a la barra. Además, la broma, si no le hubiera pasado a él, le habría hecho gracia. Pero le había pasado a él, y alguien debía de pagar por ello.
Aunque se movían como peces en el agua entre la gente que bailaba, la que se hacía fotos y los que estaban bebiendo como si no hubiera un mañana y que conocían cada recodo y escalón de aquella sala, tardaron casi diez en encontrar al que había engañado a Roberto. Cuando al fin le encontraron, estaba prácticamente solo, lo que fue una gran sorpresa (y alegría) para todos. Estaba en una de las esquinas de la parte baja de la discoteca con una chica y la mano de esta dentro de los pantalones de él. Roberto apenas pudo imaginar una situación mejor para llevar a cabo su improvisado plan.
-Te vas a cagar, hijo de puta -se dijo para sí mismo en voz alta mientras señalaba a Willy y a David por dónde debían ir ellos para rodearle-. Carlos, tú conmigo.

~ por Dan Lorba en 9 septiembre, 2011.

Una respuesta to “La Brújula (2)”

  1. La gente está mu exaltada :D. Encima cortándole el rollo… no creo que fuera pa tanto :P.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

 
A %d blogueros les gusta esto: