La Brújula (4)

La Brújula: Cap.1, Cap.2, Cap.3

ROBERTO

Un rato después de que le echaran, aún seguía sentado junto a la puerta de La Brújula. No era la primera vez que lo echaban de allí, pero sí era la primera en que se había quedado en la puerta. Además, todos sus amigos habían desaparecido poco después de que comenzara la pelea. El único que había permanecido allí era el tío aquél al que iba a pegar él mismo. No entendía lo que estaba pensando. No tenía ningún sentido. “Vale que estuviera borracho y que el plan de meterle una paliza a aquel tío no fuera ideal, ¿pero cómo era posible que de repente todo cambiara y se abalanzaran aquellos tíos sobre mí? ¿Qué coño debe estar pasando?” Fue en ese momento en el que se dio cuenta del corte de su mejilla, tan profundo que incluso podría haber metido el dedo y hurgar hasta tocar el hueso. No se asustó, y aunque le extrañó, no se preocupó por ello. “Ya se curará”, se dijo para sí mismo.


Mientras seguía sumido en sus pensamientos llegaron Clara y Mónica, pero no las vio siquiera cuando empezaron a hablarle.
-¡Roberto! -Parecía que Mónica era incapaz de reducir sus gritos, aunque se diera cuenta de que, a pesar del corte en la cara, estaba bien.
-¿Ehhh? -Al fin empezó a reaccionar-. Ah, hola chicas -hablaba como si nada hubiera pasado y llevara horas simplemente meditando.
-¿Qué te ha pasado?
-Mónica, para. ¿Puedes dejarnos solos, por favor? -Hasta ese momento Clara había estado en silencio, observando a su novio, o mejor dicho, al chico aquel que tenía el mismo aspecto que su novio pero que ni hablaba ni se comportaba como él.
-Claro… -Aunque con resignación, Mónica empezó a alejarse-. Voy a buscar a los chicos.
-Sabes que me da igual qué haya pasado, ¿verdad? -Comenzó a decir Clara mientras se sentaba.
-Lo sé, pero a mí sí me importa -se le notaba totalmente hundido. Incluso los ojos, que siempre parecían a punto de salirse de sus órbitas, estaban incrustados.- Toma -dijo mientas extendía un billete de diez euros a Clara-, para que podáis volver a casa. Yo me marcho dando una vuelta, mañana hablamos si eso.
Y sin dar tiempo a que Clara pudiese contestar, se marchó calle abajo con grandes pasos.

~ por Dan Lorba en 23 septiembre, 2011.

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