José María Fonollosa – Destrucción de la Mañana (25)

Qué tierno es el abrazo, el roce
de su piel, tan suavísima, en la mía.

Qué agradable es tener una mujer.

Y qué grato el cansancio placentero
que adormece la sangre dulcemente.

~ por Dan Lorba en 9 octubre, 2011.

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