Cuento (40)

A quien pueda interesar.

He tardado dos años y medio en escribir esta carta por completo. No porque sea larga, ni sumamente profunda, no. Es por el simple hecho de haber tenido que cerrar todos mis asuntos.
Lo primero que hice fue abandonar a mi mujer y a mis dos hijos. Esto me llevó cerca de tres meses, entre que decidía cómo hacerlo y cogía fuerzas para ello. ¿Por qué empezar por lo que parece más complicado? Precisamente por eso. Y porque entonces ya no tendría vuelta a atrás. Una vez que has dado la espalda a la gente que te importa más, el resto va rodado.
Tras ellos, reuní todo el dinero en metálico que pude y me pagué un viaje, a través de medio mundo, a la isla de Praslin (previo paso por Mahé) en las Seychelles, donde me encuentro ahora mismo. Esto no quiere decir que haya dejado sin nada a de mi (ex)familia, reuní lo justo para el viaje y nada más. Y fue una equivocación. Esto es muy bonito si vienes unos días, o incluso si vives asiduamente, pero para venir a suicidarte, no parece el mejor sitio.
Al llegar lo primero que hice fue escribir mi testamento. No hay demasiadas cosas, pero creo que cada una debe ir con quien le corresponde. (Si se lee esta carta con anterioridad , o simplemente por separado, decir que el dinero y la mitad de las posesiones van a mis hijos, el resto debe ser quemado cuando antes).
Llevo cuatro días sin comer y sin apenas beber, y empiezan faltarme las fuerzas, pero no importa. No quedan demasiadas líneas por escribir.
Lo último que he hecho ha sido comprar la pistola con la que me suicidaré. Como no podía ser de otra forma, se trata de una pistola francesa (la marca y todo eso la veréis al recoger mi cadáver. Aunque trataré de mantenerla pegada a mi mano en todo momento, desconozco cómo se comporta el cuerpo una vez muerto, así que es posible que acabe lejos, quién sabe.
Para terminar responderé vuestra pregunta.
Me suicidio porque odio todo lo que tengo alrededor. Una y otra vez en mi vida lo he odiado todo. Odio a la gente que me rodeaba en el trabajo. Odio a mi familia (muy a menudo incluyendo a mi mujer e hijos). Odio el no ser capaz de expresar todos mis problemas con palabras. Odio el tener que comerme todos los problemas que he tenido por no ser capaz de hablar como debía.
Aún así no creo que el suicidio sea la solución para ello. Pero lo prefiero al resto de alternativas.

Adiós.

~ por Dan Lorba en 14 octubre, 2011.

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