Untitled (1)

Untitled (1) – 1ª parte

La primera editorial que contacta directamente conmigo es la filial de una filial de Anagrama. Me llaman a mi móvil personal.
-Hola, buenas tardes, quería hablar con Yeiyeicero.
De entrada mal vamos. Primero no se identifica, malo. Segundo, trata de decir mi nick como si fuera el más guay del barrio, marcando esas ies-griegas como si estuviesen escritas de verdad, y le queda de forma estúpida. Pero bueno, seré educado.
-Soy yo, dígame.
-Mi nombre es Mario y le llamo de la editorial Carpenter. Hemos leído su relato Untitled One y nos gustaría incluirlo en una recopilación de relatos que vamos a publicar en breve. ¿Qué le parecería?
¿Untitled One? ¿En serio? Madre mía…
-Vaya… La oferta es tentadora, por supuesto, pero no estoy seguro aún de si quiero que se publique, y, en caso de que finalmente así fuera, hacerlo con ustedes, no se ofenda.
-Oh, para nada. No sé si le habrá llamado alguna otra editorial, pero le puedo asegurar que nadie le ofrecerá nada mejor. Por supuesto, el contrato habría que discutirlo tranquilamente y, por supuesto, no por teléfono. Tan sólo nos gustaría que en caso de querer publicar su relato, pensara en nosotros para tal cometido. Además de invitarle a visitar nuestras instalaciones; nuestro director está deseando hablar con usted. ¿Qué me dice?
-Vaya. Cuántas palabras puede decir por minuto, la leche… Mire, no lo sé. Como ya le he dicho no sé si querré publicar Untitled, así que no puedo concretarle nada más. Si me deja un teléfono de contacto, ya le llamaré yo mismo cuando tome una decisión.
-Por supuesto Yeiyei, lo último que queremos desde Carpenter es que tome una decisión precipitada. De todas formas, le mandaremos a su casa una invitación para visitarnos cuando desee e informarse de lo que quiera. Un placer.
A punto estoy de decirle a la vez que cuelgo “chou-chou”, como hace Barry en Alta Fidelidad cuando el tío aquél va a comprar “I Just Call to Say I Love You”, pero prefiero abstenerme, que a lo tonto puede que estos tíos me permitan pagarme la universidad.

Antes de que me llame nadie más, decido irme a dar una vuelta. Vivo en Madrid, y aunque no me gusta demasiado la ciudad, tengo que admitir que es un buen lugar para, simplemente, andar. Tengo la suerte al salir de casa que pasa el bus que lleva directamente al centro, así que me subo y voy directo a los asientos de fondo. Sólo son las cuatro y media de la tarde así que está bastante vacío, pero aún así una señora (por no llamarla directamente vieja) se me queda mirando mal no sé si por las pintas que llevo -vaqueros azules enormes, una camiseta verde que me llega casi a las rodillas, una sudadera negra destrozada y unas botas Timberland- que parecen que acabe de salir de la serie The Wire, o por la música que sale de mis cascos -en ese momento, la versión del All Right Chicago de Quero Josar, de Heredeiros-. Eso sí, no me mira directamente ni durante mucho tiempo, y al pasar a su lado coge el bolso con fuerza. Tiene bastante suerte de que no soy de ese tipo de chicos, que si no la cogería el bolso y saldría por la puerta como si tal cosa y si no lo hago es porque… bueno, porque soy un buenazo, por mucha mala pinta que tenga.
Cuando al fin llegamos al centro, me encamino a uno de mis sitios favoritos de la ciudad, la cuarta planta de la FNAC. Sí, ésa en la que puedes coger prácticamente cualquier libro que busques y sentarte en un rincón a leerlo sin que nadie venga a decirte que te largues. Es curioso, pero cada vez que llego a esa planta bajo instintivamente el volumen del iPod, y eso que odio el llevar la música baja, pero no puedo evitarlo. Creo que los libros tienen algún tipo de magnetismo con mi cerebro, la verdad. Una vez allí, empiezo a mirar todos los libros, empezando por las novedades, aunque rápidamente voy a la sección de bolsillo (básicamente porque son más cómodos de leer en el suelo) buscando qué será lo que leeré hoy. La búsqueda no dura demasiado, porque tardo bien poco en fijarme en la portada del último libro de Palahniuk, Stuff. Tranquilamente me siento en una esquina, concretamente en la sección de terror que siempre está vacía, y trato de centrarme en la lectura. Pero no dura demasiado la tranquilidad.

~ por Dan Lorba en 25 octubre, 2011.

2 comentarios to “Untitled (1)”

  1. Me ha enganchado del todo, te lo digo.

  2. Yo te sigo odiando. Textos de más de 3 líneas cuando tenga trabajos no, gracias.

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