Lonely summer nights (2)

Cap. 1

Mientras subo las escalaras de vuelta a casa, me cruzo con la vecina del primero, a la que llamamos con mucha razón, la cotilla.
-Hola guapo. ¿Dónde iban todos tus amigos con tantas prisas esta mañana? ¿Es que os marcháis ya?
Muy hábil la señora, ve que se largan y que yo sigo aquí, y me pregunta eso. Muy lista, sí.
-Bueno, todavía estamos pensando qué hacer. –Digo con toda mi sonrisa de “por favor, apruébeme el examen”-. Tenían que ir a hacer unas cuantas cosas y yo me he quedado dormido, ya sabe.
-¿Mucha fiesta, eh?
Pesada.
-Un poco, sí… -No pienso seguir hablando con la vieja, al menos, hasta que sepa qué está pasando-. Tengo que irme ya, he prometido hacer la comida.
-Ay, qué tonta soy, cómo no me habré dado cuenta que te estaba entreteniendo. Si necesitáis cualquier cosa, ya sabes dónde encontrarme.
La muy… no ha dejado de tocarme mientras me habla, y por un momento empiezo a pensar que está tratando de ligar conmigo, cosa que confirmo cuando trata de tocarme el culo al seguir bajando las bolsas por las escaleras. Cojonudo, llevo dos semanas de fiesta casi continua en la playa sin comerme nada, y ahora consigo ligar con una señora de setenta años. Estoy on fire.

De vuelta en el apartamento me doy cuenta (o mejor dicho, admito) que tengo que pensar en todo lo ocurrido y en por qué se han largado todos. Trato de localizarlos de nuevo, y aunque esta vez todos los móviles dan señal, ninguno me coge el teléfono. Cada vez toma más forma, si cabe, la idea de que me han abandonado, así que trato de recordar qué estupidez (grande) he hecho.
Lo primero que me viene a la cabeza, aunque no me suena que pasara, es que le metiera mano a alguna de las chicas, cosa probable cuando estoy borracho. Aún así, no sería la primera vez que la toco el culo a alguna yendo pedo y nunca ha pasado nada grave. Una pequeña torta y un par de gritos y tan amigos. De hecho, en una ocasión Alicia me siguió el juego (por llamarlo de alguna manera) y si no nos acostamos fue porque nos quedamos dormidos al llegar a su casa. Así que esa opción queda descartada. Obviamente también está descartada la opción de que fuera a Jaime al que metiera mano. Tendría en la cara una buena hostia, y no hay signos de violencia en mi rostro.

~ por Dan Lorba en 2 noviembre, 2011.

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